miércoles, 4 de noviembre de 2015

El tiempo que fue

El tiempo que ya no es

Se acabaron las perjuras
se derritieron los hielos y los glaciares
ya no es tiempo de volver a tocarnos
eso fue solo pasado en la ilusión.

Hoy me propones ser amigos,
más me proponen ser amantes
de luna llena y de mis ojos
de mi piel aceituna y sin embargo
ya no es tiempo.

No queda nada que comer
no queda ni el último trago de vino
no hay una galleta o un migajón
ya no es tiempo.

El tiempo fue
se saturo tanto de colores que al explotar
solo quedaron grises en la paleta
turbia la tinta mancho los años con los daños
turbia tu lengua que arraso mis campos verdes

Simplemente ya no es
las tierras se encuentran yermas
una fina ceniza lo cubre todo
ya no es tiempo ni de lava,
ni de roca, ni de lobos aullando.

Se deslizaron las manecillas de reloj
y ahora eres viejo
con la piel arrugada y con cicatrices de guerra
perdiste tu última batalla contra el olvido
y cargas a diario el pesado saco de recuerdos
que no son, que ya no es, que el tiempo paso.

En el último resoplido
la última bocanada de aire
se parten tus huesos
te vuelves burbuja rota
el tiempo que ya no es.

martes, 14 de abril de 2015

Un Beso


Escucho hace un momento una grabación de un poema y he quedado fascinado, entonces cada palabra, casa susurro, cada cálido sonido que viaja más allá  de islas y de los mares, cruzando continentes me recuerda esa sensación que te da un BESO y por ello escribí este texto, que además este 13 de Abril en GDL  es un día nublado, pero muy cálido, pareciera que el cielo de Lima se hubiese venido a estas tierras.

Un Beso

Sentir con entusiasmo el sonido de tu voz es una caricia para el oído como lo es rosar los labios. Labios dulces, infinitos, de viento caliente como el Siroco.

Un bocado de arena que se aloja en las comisuras y se mete  a los pulmones con sabor a sal y pescado fresco que se apila en las lonjas del puerto.

Un beso son tus ojos que brillan como el primer lucero de la mañana, como Venus que se eleva en el horizonte, como el cielo estrellada de la sábana africana.

Un Beso que perpetua y transmite el ADN de la vida, saliva y sudor que se funden en un estrecho abrazo que arremolina los deseos y que toca el alma en una noche de palmeras y playa.

Desnudos al amanecer, entre los palmares y las cañas de azúcar, oigo a los canarios y su ambrosía musical que expande los límites propios de la felicidad encarnada en dos cuerpos.

Es calima en un beso, es caricia tórrida que yergue los genitales, es el ave que eleva sus alas para posarse en un  nido de águilas.

Un beso es la expresión infinita de dos cuerpos finitos, es el obsequió de los dioses a los hombres derretidos por querer alcanzar el sol con sus manos, es refugio o sentencia de muerte, eres tú, somos todos.