miércoles, 11 de enero de 2012

El Frío

El Frío

El frío que se desató por las calles y entre las avenidas al alba, solo se compara con el vacio en medio de mis ojos cuando te esfumas a la distancia.

El frío se cuela entre los tejidos de mi ropa y me eriza las carnes como lo hacían tus besos hoy lejanos y ajenos.

El frío de enero es la ocasión perfecta, el pretexto preciso para buscar tu calor por las noches y sentir tu piel y calentar nuestros píes helados.

El frío es el amigo de las parejas, nos hace unirnos hasta saciarnos, acirnos con fuerza y fundir nuestras temperaturas para apalear el comienzo un nuevo día, para un nuevo amanecer venciendo la soledad.

El frío que congela mi rostro a la hora del crepúsculo viendo el lago es un frío que me hace sentir vivo aunque me parece peligroso, intenso, trepidante.

El frío hace que mis ojos se pongan grises, que se convierten en espejos bruñidos de plata y se confundan con la capa de polución de las ciudades que oculta las nubes y el horizonte.