La presencia de la ausencia
Hoy a la distancia y en mi soledad solo puedo percibir el amargo aroma de la presencia de la ausencia, la percibo en mi cama que parece de hielo, mi cuerpo magro que ya no recuerda el mapa de sus caricias, y las febriles tardes y noches que pasamos, nuestros ojos encontrados mirándonos perdidos de deseo.
Yo lo ame aunque, de marera extraña, irrestricta, aunque nunca me haya dado oportunidad, yo creo que soy como un parasito que no se baja de su fuente alimentaria, terco, leal, persistente, presente en cada momento aún en la distancia, que se alimenta de sus frases abiertas y las lagunas en su lenguaje, asustado por las dudas coexisto, el me abraza con fuerza con sus lazos invisibles de preguntas nunca contestadas, aunque ya me niegue sus besos, vivo en las sobras, monstruo en la ignominia, perdido en sus falsas promesas de amor y sus palabras dulces como chocolate que se deslizan por su boca de fuego y su lengua de áspid.
Los besos calientes del pasado hoy me queman y me desfiguran, añoro pasar mis dedos sobre su piel y escuchar sus palabras que se enredaban en mis piernas como columnas de alabastro por guías y helechos que floridos expiden su polen y hacen irrespirable el denso ambiente.
Te extraño, quisiera mover el mundo y girara al revés para llegar al momento justo de nuestro primer encuentro y pasar de largo, o quizá para no contestar tu primer mensaje, o cuando me buscabas, quizá para ser esquivo y decirte que a medias nada no dejar convencerme de seguir los caminos de las relaciones abiertas y no morir y explotar de placer en una mesa de oficina y en un motel de peso, ojala se no hubiera perdido la magia y no estuviera hoy llorando lágrimas amargas y deseando tu cuerpo con toda la fuerza de un huracán embravecido que levanta las olas y baña con su espuma las desiertas arenas doradas de piel.
A veces me quiero morir, a veces me quiero matar inmerso en recuerdos y frases vacías y palabras que ya no son y gestos que se diluyen bajo el reloj y las manecillas chuecas y retorcidas no dan la hora, el tiempo no avanza perdido en ti, en un laberinto de posibilidades que son finitas ante la actitud soberbia a veces y otras enardecidas , como las palabras que ya carecen de sentido y orden y anegado en ese mar promesas rotas.
Yo quiero estar contigo, junto a ti, ser parte de tus sueños y tu colmes de alegría mis tardes y noches, deseo ser presente y no vivir presenciando tu ausencia que me debilita, que me enferma, que me vuelve nave al garete y triste remedo de un buque de guerra, eres piedra, sol, agua, parte intima de mis adentros y sensible prueba de amor en los labios
jueves 22 de septiembre de 2011
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1 comentarios:
Recordar un amor, o un momento pasado, es algo que todos deberíamos tener presentes para asimilar o para luchar por aquello que realmente queremos.
Muchísimas felicidades por tus escritos
http://popfilaxis.blogspot.com
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