viernes, 25 de febrero de 2011

Acariciame

Acariciame, disuelvete como la azucar en un café cargado de aroma a sexo y deseo.



Envuelveme, con una capucha ardiente de piel y sal.



Tratame, con suavidad y ternura, no tengas premura



Convenceme, con tu rostro de Perseo y tu aliento de cristal.



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Acariciame, deslizate entre mis recovecos y mis tiempos muertos



Lapidame, con rosas y granos de cacao oloroso



Piensame, como lo hago yo en luna llena, lo hago sin pena



Sueñame, entre los huertos de tu infierno caluroso.



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Acariciame, pierde los estribos y contagiate de la locura



Tocame, el vientre cálido y liso



Invademe, de caricias plenas sin roce apenas



Olvidame, después de esta tortura donde no se que terreno piso.



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Acariciame, desliza tu lengua de plata en mi torso



Marcame, deja tu sello invisible



Creeme, si te digo que no te has ido que sigues hundido



Frotame, con el dorso de tu mano intangible.

jueves, 17 de febrero de 2011

El hilo

El hilo de media se corre a velocidad vertignosa, se desgarra entre las piernas la esperanza y la vida discurre atroz y perdida en un laberinto de espejos rotos.



El hilo que se entreteje por las misteriosas hiladoras del destino hace nudos en mi entrecejo y en los ojos lapidados y destrozados por las mentiras que revientan en mi cara, viro la mirada y me sumerjo en un pozo sin fondo.



El hilo me sostine con la fragilidad su beta de plata, la corriente cósmica que lo recorre me mantiene a salvo de los abismos de turbia mente en los cuales oscilo, desprende pequeños trozos de infinito al meseserse como péndulo entre la alegría y la tristeza.



El hilo en el que tiendo mis trapos sucios, mis errores, mi pasado pesado y húmedo, oloroso de jabón chiquito y placeres al alba, se hace densa la carga y se pandean las ilusiones , las esperanzas de tiempos que no vendran.



El hilo de la vida se retuerce, se enrreda en los misterios de las pasiones, de los amores que se retractan de la perpetuidad que se rien de la miserable suerte de los amantes condenados en ataduras invisibles, en heridas que nuca dejan de doler y nunca llegan a sanar.