jueves, 22 de septiembre de 2011

La presencia de tu ausencia

La presencia de la ausencia

Hoy a la distancia y en mi soledad solo puedo percibir el amargo aroma de la presencia de la ausencia, la percibo en mi cama que parece de hielo, mi cuerpo magro que ya no recuerda el mapa de sus caricias, y las febriles tardes y noches que pasamos, nuestros ojos encontrados mirándonos perdidos de deseo.

Yo lo ame aunque, de marera extraña, irrestricta, aunque nunca me haya dado oportunidad, yo creo que soy como un parasito que no se baja de su fuente alimentaria, terco, leal, persistente, presente en cada momento aún en la distancia, que se alimenta de sus frases abiertas y las lagunas en su lenguaje, asustado por las dudas coexisto, el me abraza con fuerza con sus lazos invisibles de preguntas nunca contestadas, aunque ya me niegue sus besos, vivo en las sobras, monstruo en la ignominia, perdido en sus falsas promesas de amor y sus palabras dulces como chocolate que se deslizan por su boca de fuego y su lengua de áspid.

Los besos calientes del pasado hoy me queman y me desfiguran, añoro pasar mis dedos sobre su piel y escuchar sus palabras que se enredaban en mis piernas como columnas de alabastro por guías y helechos que floridos expiden su polen y hacen irrespirable el denso ambiente.

Te extraño, quisiera mover el mundo y girara al revés para llegar al momento justo de nuestro primer encuentro y pasar de largo, o quizá para no contestar tu primer mensaje, o cuando me buscabas, quizá para ser esquivo y decirte que a medias nada no dejar convencerme de seguir los caminos de las relaciones abiertas y no morir y explotar de placer en una mesa de oficina y en un motel de peso, ojala se no hubiera perdido la magia y no estuviera hoy llorando lágrimas amargas y deseando tu cuerpo con toda la fuerza de un huracán embravecido que levanta las olas y baña con su espuma las desiertas arenas doradas de piel.

A veces me quiero morir, a veces me quiero matar inmerso en recuerdos y frases vacías y palabras que ya no son y gestos que se diluyen bajo el reloj y las manecillas chuecas y retorcidas no dan la hora, el tiempo no avanza perdido en ti, en un laberinto de posibilidades que son finitas ante la actitud soberbia a veces y otras enardecidas , como las palabras que ya carecen de sentido y orden y anegado en ese mar promesas rotas.

Yo quiero estar contigo, junto a ti, ser parte de tus sueños y tu colmes de alegría mis tardes y noches, deseo ser presente y no vivir presenciando tu ausencia que me debilita, que me enferma, que me vuelve nave al garete y triste remedo de un buque de guerra, eres piedra, sol, agua, parte intima de mis adentros y sensible prueba de amor en los labios

Quién me ha robado el mes de abril

Quien me ha robado el mes de Abril.

Pues un homenaje a Joaquin Sabinas así que escribí esto hace poco.

Quien robo de mis manos el calendario, lo ato a mi cama y arranco el mes de abril, y es que me haces falta, hay huecos en mi corazón que lo hacen parecer un queso gruyer, te haz esfumado cómo un perfume que uno deja al sol y llena todo de fragancia mientra se consume, a veces parezco un títere de destino que con especial encono ropme el libre arbitrio de mi consiencia y en el colchon me reteuerzo derruido,desgastado con ansia de desapaecer de irme en un profundo hoyo negro y envulto en silencio como sabana y pensando sin cesar en tu maldito nombre, en su bendito nombre.

En lo profundo de una cantina como cueva, refugio indomito de parroquianos y lamentaciones escenario de risas y canciones, me encontraba desierto un mes de Abril, cargado de nostalgías y mostrando la belleza que la madurez ha dado ya la tristeza que se anclo en sus ojos y seduce a los que se atreven a mirar y profundizar en el azul cobalto, el gris o el verde en que se transforman con los rayos de luz, un obeso morvido en vuelto en perfume caro de mal gusto, me sonreía ebrio con su conpinche, se dijo generoso, amoroso y un tremendo soso, mientras yo bebía una cerveza sin prisa y pensaba en mi cumpleaños y en su ausencia, quién diría que el fue el ladrón de lo que nunca fue mío, de ese humo llamado de felicidad que tatuaba los aires y que respire de a poco, un suspiro que se me llevo la vida.

Quien roba lo que no es tuyo, porque no se pertence ni a si mismo, quién puede atrapar el agua con las manos sin que esta corra por los caudales, hay gente que no obstante es como presa, sabe contener, sabe construir barreras a contraflujo, y deja correr el río a su paso, sabe que que tiene medios para aprisionar, tácticas de guerra y que encubren mucha nececidad de cariño construye guaridas que constriñen, astucias propias de castores y zorras, admirador como soy de la libertad, yo no ato, solo vígilo en cause lleno de vida, y bebo de las aguas y me baño en ellas, sin tomarlas para mi así lo quiera, así lo precise, no obstante la vida es un óceano un profundo mar de misterios donde uno nunca sabe con que se encontrará, que criaturas luminicentes nos fascinen, o que peligroso depredador nos acose.

Me han robado el mes de abril, con sus tardes y sus lunas y las noches y en el desierto calendario de caricias y besos, no encuentro ya ni una fecha que celebrar, ningún puente que me cruce a ninguna parte, no veo santoral y no hay que celebrar ninguna efemeride, solo un vacio triste se aloja en el pecho, solo las ganas de sentir el extrangulamiento se despliegan ante las ojos que como cuencos vacios respiran un último instante y le buscan desesperados, solo última bocanada de aire es para él, aunque el hace mucho ha estado muerto en vida, viviendo una vida de confort y comodidad que es tan ajena a las ansias locas y las febriles noches, a las interminables tardes de llanto y los íncomodos días de trabajo mirando el reloj que seconvierte en asesino de sueños e ilusiones.

viernes, 25 de febrero de 2011

Acariciame

Acariciame, disuelvete como la azucar en un café cargado de aroma a sexo y deseo.



Envuelveme, con una capucha ardiente de piel y sal.



Tratame, con suavidad y ternura, no tengas premura



Convenceme, con tu rostro de Perseo y tu aliento de cristal.



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Acariciame, deslizate entre mis recovecos y mis tiempos muertos



Lapidame, con rosas y granos de cacao oloroso



Piensame, como lo hago yo en luna llena, lo hago sin pena



Sueñame, entre los huertos de tu infierno caluroso.



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Acariciame, pierde los estribos y contagiate de la locura



Tocame, el vientre cálido y liso



Invademe, de caricias plenas sin roce apenas



Olvidame, después de esta tortura donde no se que terreno piso.



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Acariciame, desliza tu lengua de plata en mi torso



Marcame, deja tu sello invisible



Creeme, si te digo que no te has ido que sigues hundido



Frotame, con el dorso de tu mano intangible.

jueves, 17 de febrero de 2011

El hilo

El hilo de media se corre a velocidad vertignosa, se desgarra entre las piernas la esperanza y la vida discurre atroz y perdida en un laberinto de espejos rotos.



El hilo que se entreteje por las misteriosas hiladoras del destino hace nudos en mi entrecejo y en los ojos lapidados y destrozados por las mentiras que revientan en mi cara, viro la mirada y me sumerjo en un pozo sin fondo.



El hilo me sostine con la fragilidad su beta de plata, la corriente cósmica que lo recorre me mantiene a salvo de los abismos de turbia mente en los cuales oscilo, desprende pequeños trozos de infinito al meseserse como péndulo entre la alegría y la tristeza.



El hilo en el que tiendo mis trapos sucios, mis errores, mi pasado pesado y húmedo, oloroso de jabón chiquito y placeres al alba, se hace densa la carga y se pandean las ilusiones , las esperanzas de tiempos que no vendran.



El hilo de la vida se retuerce, se enrreda en los misterios de las pasiones, de los amores que se retractan de la perpetuidad que se rien de la miserable suerte de los amantes condenados en ataduras invisibles, en heridas que nuca dejan de doler y nunca llegan a sanar.