lunes, 7 de junio de 2010

La vida vacia de un seductor lleno de historias

Me dicen que estoy vacio, vació de una costilla a otra, que no tengo corazón, solo ansias sexuales, solo un instinto devorador de almas, soy un marco propicio para encerrar la calamidad, bebo los cuerpos fragíles de los efebos con sus cinturas breves y sus falos tiesos, me deslizo por su piel juvenil, elastica y vital, suave y lígera, como del amaranto de si ingenuidad y la sustituyo con la semilla putrefacta de lasicivia en mi aliento, penetro sus cuerpos y sus almas, libo sus ingles y me alojo tan cerca de su corazón que me convierto en parasito de sus látidos, ese soy yo un seductor lleno de historias, de tardes de sauna en sábado por la tarde y persecuciones callejeras, de conquistas en las duchas del gimnacio y en las barras de los bares del centro, vivo la vida vacia es por eso que se llenarme de todo.