jueves, 26 de febrero de 2009

Magno

26 de Marzo

Alejandro


Cuando ví tu cabello rojo e íntenso, no pude si no ímaginarme la vieja estampa de Magno sobre su caballo blanco, tus ojos posesían una lúz y un encanto difícil de precisar, eran una invitación salvaje y tempestuosa, yo, en medio de la espera casí me encontraba con la sonrisa apretada y un rictus en la quijada ese que solo me asalta cuando estoy especialmente desesperado.

Con todo y eso con mi fatiga del día con la espera a los amigos que no parecían beber, con aquel pantalón íncomodo y aquel aire de dignidad, me acerque ala barra donde escanie todos tus músculos, tus definidos bíceps y tu enorme espalda, en un primer instante te creí un dios escandinavo o un irlandes adicto al furbol con aquella camiseta portuguesa de la selección., No importo cuando cruce la barrera y te hable por primera vez.

continuara-....

miércoles, 18 de febrero de 2009

el camino no se acaba

Sensatez y Sentimientos... o en la ausencia de

... ¿Qué sería mi vida si no hubiese en ella ilusiones, zozobra, instantes de dicha y otros de desasosiego? ¿Qué sería mi historia sin lágrimas ni risas? ¿Qué sería cada día sin amor o desamor? Gracias por crearme así, sensible, sentimental (que quiere decir capaz de sentir –ojalá mucho-) capaz de vibrar, temblar, volverme loco a ratos ..."

A veces creo que llegar a desarrollar y tener esta sensibilidad se vuelve una prisión otras las más me doy cuenta que más bien es vivir la oportunidad más grande, la de trascender, haciendo mención del lema Frances, Egalité, Equalité, Fraternité diría que la verdadera libertad, equidad y fraternidad solo se lográ cuando uno logra conectar mente, cuerpo y corazón cuando uno se conoce a si mismo se acepta y así logra aceptar a los demás como son.

Creo que las personas conforme vamos entrando en años vamos adiestrando al corazón, a veces secandolo, a veces haciendolo magro o amargo... cual es destino del corazón. como filosofo de lo ínutil y pensador incansable supongo que es el no perder la fe, el no engañar ni engañarse, seguir caminando a pesar de la decepción.

No lo se de cierto pero lo supongo como diría Sabines, y es que a veces nos cerramos a la intuición, esa que nos avisa cuando algo no esta bien aunque lo parezca, es esa intucición la que nos hace buscar, la que hace que observemos más que escuchemos en vez de oir.

Era un día de Enero frio en la ciudad lúz, Paris se tornaba blanca debido a la delicada nevada que cubría los tejados, era así un día grisaceo lleno de nostalgía de melancolía que se colaba por los vidrios sudorosos, por las chimeneas y por los bajantes del agua, que se irradiaba por el calentador de gas y que se extendía por la campiña hasta Ile de France, llego en el vuelo de las 8am. atravesaba el Atlántico por primera vez y en sus primeras impresiones sobre ese cielo gris e inundado de nubes oscuras, comenzaba a extrañar la patria, ese terruño tercermundista tan lleno de sol, de lúz, de color, nunca había visto esas moles de concreto tan futuristas, no concebía esa idea de la vieja Europa, tan enferma y vieja que huele a sudor rancio, a orines por las calles y tabaco.

Su primera parada fué en una vieja calle con plazoleta a dejar las maletas con una paísana, una mujer menuda, blanca y de un cabello oscuro y mirada fiera, en su nido el aire parecía corroido ella ya no era como las mujeres de mi pueblo, era una maquina malencarada con prisa y astio, con cubierta de hierro y un corazón de chocolate, pero como en esas latitudes y en esos tiempos parecía de roca, dulce pero como roca, no se le podía comer, solo darle un par de lenguetazos.

La pequeña placita albergaba un lúgar de comida árabe, era la ocasión para probar el Cuscus o los Kebabs que se parecían en la carne a los clásicos trompos al pastor solo les faltaba la piña y un lígero color rosaceo, por lo demas todo lepareció delicioso íncluso los garbanzos que no eran sus favoritos, hasta ese momento en su primera comida logro conectar los acontecimientos del viaje, los verdaderos motivos, los kilometros andados, con esos sabores nuevos extraño los de la ciudad que dejo, el sazón de mama y porque no el lecho que para esas horas ya estaba por dormitar.

Paris se reía de oreja a oreja, con una sonrisa congelada pero que fluía en el Sena serpenteante, el observo después de una travesía el íntricado mapa del metro de Paris su primer amor, un edificio, Hotel de Ville que se desplegaba majestuoso como un ábanico a su vista, observó las esculturas, las tallas de la cantera y la línea sizsageante de las cornisas, la torre central y la plaza ocupada por una pista de hielo donde los adolecentes y niños danzaban freneticos en un frio que quemaba las yemas de las manos, el hermoso carrusel con monturas barrocas y muchisimas luces. Luego caminó por entre las calles hasta llegar al Olympia fué entonces cuando empezo a notar las señales o más bien las verdades de la tierra, esas que defendemos a capa y espada y que desde la lejanía se tornan hirientes y absolutas verdades sobre nuestros países, al solo ver el teatro observo que era uno más del Boulevard, nada que ver con la ímagen magnificada donde Lola la reina del Ranchero era considerada diosa y en la fría Paris era uno más de esos lúgares vulgares para ver espectáculos etnicos.

Ojala que te vaya bonito
ojala que se acaben tus penas
que te digan que yo ya no existo
que conozcas personas más buenas
que te den lo que no pude darte
aunque yo te haya dado de todo
nunca más volveré a molestarte
te adore te perdí ya ni modo

Cuantas cosas quedaron prendidas
hasta dentro del fondo de mi alma
cuantas luces dejaste encendidas
yo no se como voy a apagarlas

Lola la grande era como Lola flores, como Chabela, como María "la mexicana" un personaje más del entramado parisino, de noches de botellas de Champagne o de veladas en los cafes de barrio latino...

Camino hasta cansarse, hasta que se le entumieron los píes del frio, en su mente el ánimo lúdico se desbordaba al ver por primera vez copos de nieve, de esa nive sucia de Paris., Regreso a casa de Amalia por sus maletas para luego ver al gigante teuton frente a la Catedral de Paris en punto de las 7, el frio y el viento arriesaba cuando llegó a la explanada y la catedral de un amarillo palido se veía distinta y distante a las fantasías goticas de los dibujos animados y sombrías películas del medievo, cuando llegó el con su cabello naranja y su risa le recordo los cuentos vikingos de Eric el Rojo conquistador incansable de las ordas nordicas, el le tomo en un abrazo tan cálido como si hubiese sido en medio del Ecuador, la lúz se había ido y la aguanieve parecía empaparle todo, juntos emprendieron la travesía a la montaña más sagrada de la capítal gala.

Al llegar a la estación del Metro Joudain atras del Mont Martre aún faltaban 4 empinadas callecillas estrechas por subir, tenía frío y cansancio con algo de hambre y había cumplido las 24 horas despierto, no obstante el camino la emoción era tan grande que avanzó hasta llegar a la escalera, esa estrecha escalera que era la única manera de accesar al 6 piso, Dios, que cansanció exclamo, al llegar el pequeño estudio de 2 habitaciones blancas era un oasis en medio del rumor, sus detalles de yesería y su duela de madera eran perfectos el calentador apenas si lo hacía y los vidrios parecían muy viejos aunque eso si muy limpios, desde el balcon se podían ver las cupulas de hierro y los remates de los edificios todos del mismo nível, el 6 sexto nível.

Se desplomó sobre la cama para acurrucarse en los brazos de el y como dos palomas observaron la caida de la lluvia, apenas y descansaron cuando el hambre hablo su dialecto secreto por medio de la tripa y bajaron a conocer las calles y escondrijos de Mont Martre, ver la ciudad de noche desde el mirador de Sacre Cour y hablar de todo un poco de los amigos, de la distancia de la vida a ambos lados del oceano, vieron el cielo parisino, la torre iluminada y la gran torre negra, vieron íle de la cite y a lo lejos los guetos árabes y la Défense, Paris era un espectáculo de pequeñas luces, de torres e iglesias, de monumentos , no había estrellas en el cielo, pero la tierra parpadeaba.

Cenaron en un pequeño restaurant en la ladera de la montaña, en la calle Rue Berth, esa de la película Amelié, esa que parecía una serpiente, el lúgar era apretujoso y había grandes percheros para dejar los aditamentos invernales, guantes, sombreros y abrigos, convivían y hacían una fiesta de color, la pequeña puerta al abrirse exsalaba un vaho de ciudad vieja., Probaron la Quiche Lorraine y degustaron un refresco de Naranja, Orangine, recibió su primera lección de frances "Adicion si bu ple" dijo con todo la elegancia que pudo, a carcajada abieta del otro comenzal, al terminar el postre y luego ir a dormir, que el cuerpo estaba extrañando la cama.

Al despertar de ese primer día en la ciudad fué tan vivido como pocos días en su vida, se baño con todo el ánimo que pudo pues al despojarse de la ropa el frio erizaba la piel y cada gota de agua al secarse parecía endurecerse, era raro el baño y la cocina estaban fuera del apartamento, al otro lado del pasillo, era un lúgar de esos ínverosimiles de esa arquitectura tan francesa y tan improvisada en un mundo donde el espacio es un lujo muy difícil de costearse, al salir a la calle memoriso las coordenadas y el código de entrada al edificio, llego al metro pidió un boleto y con mapa en mano busco la manera más pronta de llegar a Place de la Concorde, camino al llegar por los alrededores vio la Madeleine que tanto se parecía al teatro de su ciudad, y vago entre los portales y el piso grisaceo que reflejaba la luz cianotica del invierno, cada piedra del piso estaba acomodada tan perfectamente que al pararse detras del Obelisco y ver la línea recta hasta el Arco del triunfo quedo maravillado por la perfección, camino por entre los árboles secos y las bancas heladas, las fuentes congeladas hacían parecer diamantes los trozos helados y ese vao de las gentes al caminar tenía algo de nostalgico, un hombre alto se le acerco a penas y charlaron le robo un beso j te aime lúego se disolvio en el aire quedo impactado era una extraña bienvenida al parque público, espero en un puesto de mercancias variadas y souvenis, viendo los billetes de los diferentes países.

Le esperó en la acera y poco después de las 6 ya estaba ahí enfundado en jeans cafes y un sueter de lana Shedron que combinaba con su piel y su cabello zanahoria, caminaran hasta ver la Ópera recorrieron las calles viendo restaurantes y hasta llegaron a la estación del metro antisuicidios, si desea suicidarse en Paris no elija esta estación... los minutos se hicieron horas y disfrutaron de las tardes y de las noches, de los boulevares y los muelles, donde mirando la luna llena hicieron el amor debajo de un puente, aferrandose a la viejas y heladas amarras de hierro, argollas de otros tiempos, sentían el rumor del río a sus espaldas y al gemir una y otra vez exsalaba un vao blanco, al jadeo le siguio el grito y estallaron juntos en el placer, en el lúgar más prohíbido con luna como testigo y algún ojo observador un voayuer.

Se desperto uno de esos días solo en la cama, observo el cielo y la nevada que cubría los techos parisinos, salió al pasilllo, abrió la cocina y preparo un café, lúego se quedo contemplando la vista por horas, cada copo deslizandose hasta caer en la acera, hasta desacerse en la sal, ese día fué al Louvre camino al metro y al entrar en uno de esos organos tan parisinos pudo oir esa tonada tan conocida....y canto la letra en voz baja...

Besame,
besame mucho
como si fuera ésta noche
la última vez

Besame, besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte después

Besame,
besame mucho
como si fuera ésta noche
la última vez

Besame, besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte después

Quiero tenerte muy cerca
mirarme en tus ojos
verte junto a mi
Piensa que tal vez mañana
yo ya estaré lejos,
muy lejos de ti

Besame,
besame mucho
como si fuera ésta noche
la última vez

Besame, besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte después

Besame,
besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte despues

que tengo miedo a perderte
perderte despues...

Al llegar al múseo se quedo estupefacto, quizó y lo hizó llorar de emoción, de contemplar la más grande muestra de belleza aglutinada por el hombre, desde los pisos hasta los techos cada detalle parecía hablar, tener vida, conciencia, historia, cada moldura o cada marco no solo encerraban hermosas piezas, era más que eso eran obras maestras por si solas, vío los cielos en los techos y el infierno en los miles de turistas, recorrió con espacial asombro los jardines de esculturas y las salas de antiguedades, los enormes y fastuosos capiteles del Palacio de Dario, las momias y las tallas en granito egipcias, las joyas del peru y las de la corona de Francia, admiro las habitaciones de Napoleón y en la escalinata de Nike quedo perplejo, la Venus de Milo de provoco estrecharla entre sus brazos y a la aglutinante masa de personas que veían la Monalisa esbozo una sonrisa pensando hacía si " que pendejos todos mirandola y ella burlandose" la cola para verle era tan comedida que tan solo la vió de lejos, recorrió con sus ojos nitidos la gran galeria y pudo ver las obras de Donatelo, Rafael, Miguel Angel y Leonardo, de Boticheli y de Gioto, de Tintoreto y Carpaccio, de Goya, del Greco y de Velazquez, vió todo... se inundo de belleza al punto que la saturación de ella lo hizo salir corriendo buscando la vulgaridad, para darse cuenta que esta ciudad de detalles y monumentos encierra belleza en la colilla de cigarro, en el mojos de mierda del perro a en la maquina quita caca perrunas,siguió por acera hasta Rivoli y encontro un Mc.Donald´s si la vista estaba saturada de belleza y el oido de bullicio el olfato y el gusto lo llevarían a esa realidad, a conocer esa sabor tantas veces degustado, como Dorita serían sus zapatillas para volver a Kansas por lo menos con la mente,

Le espero en un viejo cafe cerca de Le Halle, cantando siempre cantando, dicen que así se conoce a los mexicanos, siempre cantando tarareando una tonada dejando caer cada palabra como las miles de frías gotas de lluvia alrededor, haciendo, eso que se sabe hacer, llenarse de emoción y vislumbrarle llegar...

Me muero por suplicarte,que no te vayas mi vida
Me muero por escucharte, decir las cosas que nunca digas, mas
más me callo y te marchas, mantengo la esperanza
de ser capaz algún dia
de no esconder las heridas que me duelen al pensar,
que te voy queriendo cada dia un poco más
¿cuanto tiempo vamos a esperar?
Me muero por abrazarte,
y que me abraces tan fuerte,
me muero por divertirte y que me beses cuando despierte,
acomodado en tu pecho, hasta que el sol aparezca,
me voy perdiendo en tu aroma,
me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando,
palabras que llegan a este pobre corazón,
voy sintiendo el fuego en mi interior.

Me muero por conocerte, saber que es lo que piensas,
abrir todas tus puertas,
y vencer esas tormetas que nos quieran abatir,
centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba,
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios
y ver en tu rostro cada dia crecer esa semilla,
crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir.

Me muero por explicarte, lo que pasa por mi mente,
me muero por entregarte y seguir siendo capaz de sorprenderte,
sentir cada dia, ese flechazo al verte,
qué más dará lo que digan,
que más dará lo que piensen, si estoy loca es cosa mia,
y ahora vuelvo a mirar el mundo a mi favor,
vuelvo a ver brillar la luz del sol.

Me muero por conocerte, saber que es lo que piensas,
abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas que nos quieran abatir,
centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba,
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios,
y ver en tus rostro cada dia crecer esa semilla,
crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir

Otro día más de tarde invernal y del abrazo al fin de la jornada había pasado un par de semanas y tenía que viajar al sur, mientras tanto el latinito iría a dormir al hostal, empaco sus cosas sientiendose como las indias que amarran su cajita de carton con lazo pa hacerse su ítacate, con dulzura abrazo las fotos dejando una tirada bajo la colcha de la cama por descuido, un poco antes de partir sentía nostalgía por ese territorio donde ambos dormían cálidos porque se tenían el uno al otro, regreso a esa noche donde le arrastro por el piso de duelo hasta hastillarse la espalda y sentir a íntervalos su penetración, su saliva corriendo por el costado y su boca comiendose una y otra vez su sexo, olfateando el aroma de su ingle, sus glande rojo como una ciruela apunto de reventar, recordo sus manos y sus piernas, sus cuerpos anundandose retorciendo, le vino a la mente aquel sexo oral sobre el balcón contranseunte paseando en la noche con las luces de la torre iluminando los cielos y a el con los ojos en blanco y sin camisa a pesar de estar a bajo cero, sin saberlo esa seria su última noche en aquel lúgar, su última noche juntos... su última noche.

Mientras el se iba a gare du Lyon, con algo de melancolía por su tierra el mexicanito vagaba por las calles buscando el Bouleverd Jules Ferry, había llegado a la bastille esa glorieta tan parecida a la del ángel de independencia con su enorme columna y su angel dorado queriendo escapar hacia los cielos, camino y pregunto en varios hostales al fin cerca de la plaza de la republique a un par de cuadras de la famosa Mariane, encontro el edificio que comotos en la ciudad era de 6 plantas siempre 6 como su cumpleaños 6, al llegar charlo un poco en Ingles pero gracias a dios una mujer madrileña atendía también el mostrador e hicieron migas, tras darle una habitación con dos chicos chilenos y uno Koreano bajo a tomar un tinto, se encontro con una gran comuna, los ciudadanos del mundo estaban en esa cafetería de mesas simplonas y un viejo televisor, estaban aquellos que vivían en el lúgar, aquellos que se refugiaban del frio y la noche que vivían en la penuria, ahí conoció también a los transeuntes, a los viajeros y los turistas, la conocía a ella a la Argentina Madmoiselle María Elena ella maestra de literatura había venido a pasar su verano es decir el invierno a Paris, era profesora, casada, con hijos, espirítu libre e itinerante, hablaron de arte, de literatura que era su materia y de viejas canciones esa noche se acosto solo, tarareo esa canción que se aprendió de memoria aún sin saber frances, aún sin saber como pronunciarlas esas Pocas palabras de amor....

Il manque quelqu'un près de moi
Je me retourne tout le monde est là
D'où vient ce sentiment bizarre que je suis seul
Parmi tous ces amis et ces filles qui ne veulent
Que quelques mots d'amour

De mon village capital
Où l'air chaud peut être glacial
Où des millions de gens se connaissent si mal
Je t'envoie comme un papillon à une étoile
Quelques mots d'amour

Je t'envoie mes images
Je t'envoie mon décor
Je t'envoie mes sourires des jours où je me sens plus fort
Je t'envoie mes voyages

Mes jours d'aéroport
Je t'envoie mes plus belles victoires sur l'ironie du sort

Et dans ces boîtes pour danser
Les nuits passent inhabitées
J'écoute les battements de mon cœur répéter
Qu'aucune musique au monde ne saura remplacer
Quelques mots d'amour

Je t'envoie mes images
Je t'envoie mon décor
Je t'envoie mes sourires des jours où je me sens plus fort
Je t'envoie mes voyages
Mes jours d'aéroport
Je t'envoie mes plus belles victoires sur l'ironie du sort

De mon village à cent à l'heure
Où les docteurs greffent les cœurs
Où les millions de gens se connaissent si mal
Je t'envoie comme un papillon à une étoile
Quelques mots d'amour

Al despertar decidió no dejarse tumbar por la pereza o por la tristeza, por ese sentimiento de desprenderse del bien amado, se embarco junto con el par de críos chilenos a conocer Versalles, estos chamacos puberes eran estudiantes de secundaria instalados en Alemania, que tan corta edad y con arrojo y talento ya eran todos unos trotamundos, salieron por la mañana del hostal para el laberinto de trenes parisinos, llegaron a Versalles en un siantiamen y conocieron el esplendor del palacio, primero la gran plaza y luego la capilla barroca, se metieron entre los espejos y biombos entre los pasadisos y techos cargados de adornos, subbiendo y bajando escalinatas, hasta llegar a la gran galería de los espejos, ver la exquisitez de los marmoles y el hambre de los franceses decorar los cuadros más exquisitos, al salir a los jardines quedo anonadado, el estanque parecía perderse en el horizonte y los bosques helados y las fuentes de piedra glacial adornaban el cuadro, el caminar por los jardines hasta la villa de la reina y el petit Trianon era perderse en medio del bosque donde la temperatura nos marcaba menos de 5º bajo cero.

Le pareció verle de lejos, pero el estaba en el sur, íncluso su cabello rojo le recordaba, pero después de todo no era el único pelirojo por las francias, el tour no esperaba y los hambrientos chilenos deseaban comer con vehemencia sus pequeños cuerpos les exigian calorías con prontitud y ante aquel frío que congelaba las orejas era mejor tomarse un buen cafe, llegaron a un pequeño sitio y pidieron unos mokas, el pidió un expresso y miro tras la ventana hacia a el sur hacia el Languedoc, se imaginaba sus ojos brillante miel que endulzaban el cafe.

Algo se quedo en Versalles, algo de su corazón, no se si era algo de su aristocratica sonrisa, un recuerdo, una intuición lo cierto es que nada volvió a ser igual, al llegar al hostal ceno y bebió vino tinto, fué una delicia sentir ese cálido y acuerpdo vino con un dejo agarroso al fínal de cada sorbo y la conjunción de la tierra y la fruta, esa noche en compañía de la Agentina canto desde el fondo del alma las canciones de la tierra de la plata de Santa María de los Buenos Aires...cantaron Volver, Uno, Caminito, nada como recibir un cálido beso en Paris, nada como oir un Tango y observar la luna, bebiendo una copa de buen vino y el sabor de un queso de cabra cremoso derritiendose en el paladar..

Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha,
pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina.

Uno va arrastrándose entre espinas,
y en su afán de dar su amor
sufre y se destroza, hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón.

Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
o un amor que lo engañó;
vacío ya de amar y de llorar
tanta traición...

Si yo tuviera el corazón,
el corazón que di;
si yo pudiera, como ayer,
querer sin presentir...

Es posible que a tus ojos,
que hoy me gritan su cariño,
los cerrara con mis besos
sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir...

Si yo tuviera el corazón,
el mismo que perdí;
si olvidara a la que ayer
lo destrozó y pudiera amarte...

Me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte.

Déjame que llore como aquél
que sufre en vida la tortura
de llorar su propia muerte.
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor.

Uno está tan solo en su dolor...

Uno está tan ciego en su penar...

Pero un frío cruel, que es peor que el odio,
punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor,
maldijo para siempre y se robó
toda ilusión...

Al terminar miró la luna, salió de madrugada a caminar, imaginandose pavonear en Pigalle, ímaginandose una época distinta, un Paris 1900, unas estancias suspendidas en el tiempo, el sabor del vino entre los labios le hacía querer beberse la noche con su primer luna llena, que desbordaba sus rayos en las Olas del Sena... uno esta tan solo en su dolor... uno es tan ciego en su penar... vago hasta al amanecer, con la piel caliente por el vino y el frio congelante de la noche mezclandose, bailando el vals de invierno, al primer rayo del alba regresó después de recorrer lo mismo Les invalides, la Sorbone, sentarse en Trocadero a ver la torre, correr por Rivoli y descansar el los tuneles de le Halle, no importaba los pasos andados el quería vivir, quería emborracharse de la ciudad, emborracharse de tristeza y de las ausencias, meterse en cada piedra, fumar cada colilla tirada en la acera, el quería ausentarse de si mismo. llorar, reir, caminar siempre caminar, al cruzar el umbral de la puerta de su habitación se dejo caer sobre la cama cayo en el sopor y por candancio se olvido de sí.

En medio de una resaca atros y un cansancio sin precedentes desperto, ese día decidió no bajar, quedarse en la estancia arropado por la cobija, guareciendose al calor del radiador, quiza así paso todo el día y toda la noche, escondido en una madriguera de trapos, en un fuerte de colgajos. El día siguiente se levanto temprano bajo por un cafe y desayuno en el comedor con la comunidad internacional, oía los diferentes acentos de la ámerica latina y desde Israelíes hasta árabes parecían tener en ese terruño un lúgar en común.

Decidió caminar hasta llegar a Pearl Lachaise, perdiendose por los calles, con su mapa de mano, un panini y un par de botellas agua en la mochila, al llegar a las puertas del cementerio las cruzó como quien cruzo la línea de la vida y la muerte, el esplendor e imponente escenario en esa colina bastaba para petrificar a cualquiera para convertir en uno más de los angeles o los dolientes sobre las tumbas, los monumentos de bronce eran tan impresionantes y la aves posadas sobre ellos y la humdad los convertían en monstruos oxidados teñidos de verde con churrias blancas y recuerdos del rojizo primigenio al calor del fuelle.

Entre las tumbas destacaban las flores congeladas, las de plástico o las naturales, pero la verdad es que para merecer atención se tenía que ser personje ilustre y aparecer en el mapa de muertos que a la entrada te vendían por 1 Euro, llegó a la tumba de la Piaf y en medio de un día que parecía soleado comenzo una extraña y luminoso nevada, cubriendo de magía las lápidas haciendo de ello un espctacáculo de película merodeo por los caminos, por los senderos encontrandose paciantes y seductores, parejas y turistas, todos en medio de ese laberinto, al llegar a la tumba de Jim Morrison se encontró con flores, fotos y hasta con marihuana espolvereada formando el símbolo de amor y paz, sin embargo la tumba que más le impresiono fué la del inmortal Oscar Wilde, aquel que en su obra el retrato de Dorian Grey en vez de pintura haría de libro su presencia inmortal, el enorme angel comado de besos parecía elevarse a los cielos no obstante su pesada masa de granito, su genialidad estaba repleta de obras de citas, de hechos, de consecuencias delocuras delirantes "No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo" "Amarse a si mismo es el comienzó de una aventura que dura toda la vida", ese ángel con el miembro mutilado lo mismo pàrecía una escultura azteca que un emisario de oriente, mutilado como su creador expuesto al escarnio público y trabajos forzosos por haber mostrado abiertamente su homosexiualidad en la era Victoriana, en medio de tanta belleza y remembranza Al estilo Wilde se pregunto por el mismo, por sus atrevimientos y por sus lúdcas ganas de vivir, por ser el mismo un hombre excentrico, un homosexual atrapado entre la frivolidad deliciosa y el intelectualismo brillante.

Al terminar la nevada y el paseo entre las tumbas, su sentido del equilibrio lo llevó a Le Marais, el distrito gay de la ciudad, antes de la segunda guerra mundial una judería en la actualidad es un barrio de calles estrechas y boutiques prestigiadas, entre sus espacios existen bellisimas plazas como la de Victor Hugo, pero en gral., el amiente del barrio esta plagado de pequeños cafes y bares gay, doonde los pasiantes pueder ver también librerias tiendas de ropa vintage, teatros y saunas, entre las calles un sitio tiene una especial reputación el Open Cafe, donde un mesero llamado Remy como el Remy de las caricaturas le sirvió varios tragos, conoció gente de distintas latitudes y se mezclo en la escena parisina, un italiano de nombre Alessandro el un galante hombre latino de 1.90 moreno y ojos vibrantes, sentado tomando un aperitivo con sueter rosa chillante se le acerco, conversaron era víspera de San Valentín y se sintió atraido como las abejas a la miel.

Lo despidió con dos besos uno en cada mejilla, tomarían un cafe al día siguiente en el restaurant del Centro Pompidou con vista de todo Paris, regreso al hostal y durmió placidamente pero por su mente no dejaba de rondar la idea de que no se había comunicado "El Rojo" con el y sentía un dejo de culpa por aceptar la invitación del Italiano, al otro día paseo bordeando el barrio de la Défense, se imaginaba al entrar al distrito, llegar a un Universo paralelo, las moles de concreto se elevaban y el diseño extraño de los edificios contrastaba con el clásico edificio de 6 pisos y sus tejados de bronce y teja, parecía que entrabas a un lúgar en el futuro, el gran arco de la Défense solo hacía más profunda la simetría de la ciudad, era como si el obelisco de Place de la Concorde, penetrará falicamente el arco de triunfo hasta extenderse al grn arco de metal, que se elevaba decenas de metros del piso, los grandes domos y los centros comerciales subterraneos parecían estar en los límites del futuro en algún planeta lejano, pero a penas cruzar el periferico el viejo Paris volvía a transmitir con sus siglos acuestas esa mezcla de amor y odio, de indiferencia y cursí despliegue de encantos.

Al regresar a la cité decidió comer una rica tartiflete en el barrio latino, la mezcla de quesos con lac arne y el tocino es el delirio mismo, al llegar al Pompidou del otro lado de ile de la cité el monumental edificio le sorprendió, parecía como si esas chimeneas de color se elevaran desde el suelo en una gama de vigas metalicas cristales y cables, el subió por entre las salas viendo la exposición de Diseño, las grandes obras post modernas y después de un recorrido delirante de color y locura llego a ese imponente techo, a esa terraza helada y esa vista de la ciudad como desde otros tantos puntos impresionante, en el aire se oía la voz de la Piaf cantando la vie en rose

Des yeux qui font baisser les miens
Un rir' qui se perd sur sa bouch'
Voilà le portrait, sans retouch'
De l'homme auquel j'appartiens

Quand il me prend dans ses bras
Il me parle tout bas
Je vois la vie en rose
Il me dit des mots d'amour
Des mots de tous les jours
Et ca m'a fait quelque chose
Il est entré dans mon cœur
Une part de bonheur
Dont je connais la cause
C'est lui pour moi, moi pour lui dans la vie
Il me l'a dit l'a juré pour la vie
Et dès que je l'aperçois
Alors je sens en moi mon cœur qui bat

Des nuits d'amour ne plus en finir
Un grand bonheur qui prend sa place
Des ennuis, des chagrins, des phrases
Heureux, heureux à en mourir

Quand il me prend dans ses bras
Il me parle tout bas
Je vois la vie en rose
Il me dit des mots d'amour
Des mots de tous les jours
Et ca m'fait quelque chose
Il est entre dans mon cœur
Une part de bonheur
Je reconnais la cause
C'est toi pour moi, moi pour toi dans la vie
Tu me l'as dit t'l'as juré pour la vie
Et des que je t'aperçois
Alors je sens en moi mon cœur qui bat

El italiano, lo esperaba centado en una mesa del fondo, con una botella de Champagne y un carpaccio delicioso en la mesa, vestía un saco de terciopelo color vino que hacía arder el color marron de sus ojos, los ojos esmeraldas de el parecían adquirir un nuevo vigor al calor de las copas y el color del cielo que en pleno invierno se abrió a momentos para dejar caer o ellos un inusitado atardecer de invierno coloreado con un naranja intenso el domo celeste.

Dejandose llevar por las calles parisinas llegó a las inmediaciones de le Marais para tomar un par de copas más y una bebida que prometía ser un elixir mexicano "Desperado" y es extraño porque en medio del calor quer sentía en el cuerpo y las burbujas del champagne no dejaba de sentirse un poco desperao... había viajado más 10,000km. ahorrado 3 años de su vida y rehecho su prioridades para poder ver al rojo, dejó su trabajo, su familia, los amigos para luchar por el sueño, para reunirse con el y apenas pasaron unos días lo vió marcharse, sin más explicación de te marco volviendo a Paris, en su bandeja de entrada de correo electronico no había una letra, en su hostal no había un recado, estaba ahí en medio de ese 14 de Febrero en la ciudad del amor con un elegante y guapo italiano dispuesto a satisfacer sus fantasías y el solo podía pensar en Eric, el núnca había estado tan lejos de casa y ahora se encontraba caminando con un desconocido que cual flautista de Hamelin le llevaba a un hotel, al llegar a las inmediaciones de place Vendome cerca del Arc llegaron a Rue Saint Honore, al cruzar el umbral llegaron a un pequeño lobby y de ahí a un elevador minúsculo, al llegar a un sexto piso, salieron por el pequeño pasillo y entraron a esa habitación cálida, con decoración en telas satinadas rojas y doradas, la alfombra olía a nueva y ese era un pequeño bosquejo del esplendor de Paris, las sabánas rojas y satinadas se encontraban tendidas y una botella de vino tinto y Fondue esperaba para ser degustada, a pesar de haber bebido la dosificación en tantas horas le hacía sentir el cuerpo cálido, la mente algo ida y los sentidos aún respondían prontamente.

El entregarse siempre al deseo separando el corazón y atendiendo las ganas siempre es una trampa, nos gusta decirnos que no sentimos nada, que lo que pasa en una habitación de hotel, en un parque, debajo de un puente o en un el locker de Sauna siempre es una simple cogida, nos decimos y queremos convecernos en que esos encuentros no trascenderán, no habrá consecuencias, nos gusta justificar nuestras acciones llevadas por el deseo y la oportunidad y conspirando con las circunstacías unas copas de más, soledad, vacío, inseguridad, calentura, brujería etc etc. lo cierto, o por lo menos la certeza que tuvó el ese día, fué esa certeza que da la misma muerte, sus cuencos de los ojos parecían vaciós, se desperto aquella mañana de invierno y se vistió aprisa dejó escrito su e mail anotado en una nota un par de besos y par de abrazos, al despertar Alessandro le pidió que retosará una vez más junto a el, pero era tarde el ya estaba vestido y deseaba salir de esa habitación con vehemente prisa, al salir del hotel deambulo, como otros tantos días en medio de la aguanieve y del viento, era un día especialmente frío la borrasca atlántica había invadido de nubes la campiña francesa por los rumbos bretones y el cielo gris plomo parecía llorar aquella mañana de poca lúz.

Decidió al regresar al hotel hacer un cort viaje por otros destinos de la unión se enfundo en sus calzones térmicos, sus jeans una playera, camisa de franela y abrigo de plumas de ganso y con tan solo unos euros y una pequeña maleta se decidió a conocer Amsterdam.

Llegando a Gare du Nord vió un letrero con los paneles de salida, apenas si llegó al anden entregó su pase y en punto de la hora salía rumbo al norte, al punto más Septentrional de lo que estuvo núnca, el paisaje de la campiña francesa se perdía en interminables colinas casí planas en su punta, en bosques apretados que separaban dos praderas y en las viejas casas y molinos, ese día había salido por primera vez el sol en pleno desde su llegada a Europa, el se decía que le parecía imposible recordar días sin sol en su ciudad, que era como una mujer en regla, de esas que con la regularidad de un reloj expulsaban las aguas cada mes, así en su ciudad el cielo se caía siempre después de las 6 de la tarde, las mañanas siempre eran soleadas y humedas, con olor a barro y árboles verdes y frondosos.

Al llegar a Belgíca, los campos se tornaron aún más planos y más verdes, en sentado con la mirada perdida en el ínfinito pensaba en esas tierras flamencas en su historia en sus mundos, recordaba sus lecciones de Historia del arte y se imaginaba a los grandes maestrs de Flandes, las telas exquisitas y el guerrero temperamento que desde siglos los belgas demostraban, al llegar a Bruselas existía un periódo de 4 horas para volveral tren de manera que se aventuro a entrar en esa ciudad, una ciudad que le parecía solo se podía conocer a través de el gusto, y fué así como en las inmediaciones de la bellisima plaza del ayuntamiento comió deliciosos pastelillos, chocolates y otras delicias belgas, quizá belga fué lo que le falto probar.

En tren salió a Amsterdam puntual y como disparado, uno dentro de el jamas se imaginaría que viajaba a casi 300 km por hora, menos aún podía creer la velocidad de esas semanas en Europa, parecía que el tiempo pasaba volando record aquel curioso encuentro en la mesa del cafe de samborns, aquel primer, registro visual, más alla de esa primera ocasión se vieron varias veces por la ciudad y fué en aquel Sauna en medio de la poca luz que le distinguió entre tantas otras siluetas, se dijo para si mismo, porque no tengo un hombre así para mí, sa mortal la trampa le hizo prendarse de su firme torso y sus pectores, le toco, le probo en medio de la ausente luz y el vapor que lo inundaba todo, se toco y al estar en medio del éxtasis volco su tibio semen al piso ni un minuto después salió de lúgar no antes sin ver que un tercero había ocupado su lúgar.

Amsterdam era un ábanico de posibilidades, a decir verdad la propia forma dre la ciudad era la de un ábanico que se extendía con canales y puentes a través del mar del norte., La estación de metro es algo así como la mayor de las iglesias, como la catedral, atras de ella el puerto comercial y las industrias se enlazaban en ese gelido mar, hacia la ciudad se extendían una serie de canales que parecían interminables, el camino buscando el hostal por la calle klonsderseweswll o algo así decía, era un nombre impronunciable para su hispanico entender, pero llego al lúgar apenas media hora después de llegar a la estación dejo su maleta y se encontró con una barraca de 20 personas, un cuarto colectivo que más parecía una barraca de Auswits queun hostal, conoció a un israelí al momento de llegar al lúgar y después de un poco más de media hora eran grandes amigos, el judío era originarío de Australia, pero regreso de la Diaspora a Israel y ahora volvía a la ciudad de sus abuelos de donde salieron huyendo ante la amenaza Nazi, había vivido un tempo en Argentina y hablaba el español con un fuerte acento hebreo, exploraron primero los canales y se metieron a un gran museo ubicado en una isla junto al casino y algunos de los bares con más ambiente de la ciudad, al terminar la tarde, ambos se separaron y el entro a conocer el fantastico y emblematico RLD, Red Light District, famoso barrio conocido por ser la zona de tolerancia más grande y permisiva del mundo, a decir verdad, no le sorprendió, las elegantes ventanas con sus putas bien educadas posando sus senos al que se acercará al vidrio o los cafes para consumir mota no le atrajeron, y los museos del sexo le parecían lúgares tenebrosos, al volver al centro le pareció haber vuelto de una feria de enanos y animales de feria, se sentó a disfrutar un café y ver como los canales congelados se convertían en improvisadas pistas de hielo, temperatura exterior -9º centigrados.

La noche en Amsterdam era conocida por su alegría, su peligro y su pecado, el se aventuro a un bar de copas en medio de las calles estrechas, entro a un lúgar de moda y al llegar a la barra pidió una Corona, charlo con par de hombres uno de ellos apuesto y joven y otro otoñal que se había dispuesto a patrocinarle los tragos, a medida que avanzó la noche unos tipos le ostigaban y el buen hombre mayor los auyentó, parecía que el tequila calentaba su cuerpo, aquel viejo sabor de la tierra donde uno nace le hacía sentirse febril y delirante el hombre intentó convencerle de pasar la noche juntos, pero su sentido de conservación le hizó retirarse apenas pudo y comer algo en un pequeño restaurant de la zona, recorrió otros sitios y se lleno de la noche holandesa, para más tarde regresar el camino al hostal que se encontraba a unas cuantas calles, el termometro marcaba menos 10 grados, la hora pasaban ya de las 3am. y la ventisca asolaba las oscuras calles y los canlales, creía que iba morir congelado, sus miembros agorrotados y sus ojos se cerraban al sentir las frías bocanadas de aire, cuando llegó al sitio donde se alojaba, sentía que comenzaba a sentir sueño un sueño envolvente y el frio medraba sus músculos al tratar de hacer girar la perilla descubrió que parecía una acción imposible y con todas sus fuerzas la giro la puerta se abrió el recepcionista le pregunto si estaba bien y apenas si llegó caminando con dificultad a la estancia, le cubrieron con una manta y después de una hora ya sin estar entumido subió a la habitación para encontrarse con 18 compañeros que en una sinfonía de ronquidos, pedos y rechinidos de litera alternaban su canto infernal, pero el frío y la desbelada le hacían caer dormido apenas toco la almohada.

Los siguientes días parecieron ser un cruzada cultural, visitó los múseos de Rembrandt, Rubens, las colecciones reales y el ultra moderno Van Gogh, se divirrtió el los parques y los paseos entre los canales visito la casa de Ana Frank y las Famosas Thermas day, regreso a Paris a penas tuvo noticias de su hotel en Paris.

Al llegar a la ciudad luz un día 19 de Febrero día de San Álvaro, la ciudad lucía un manto de nubes grises y al llegar al hostal en Paris la noticia del rojo le tenían loco de ansiedad, es curiosa la fuerza del amor, a veces uno lo deja toodo, viaja miles de kilometros, invierte toda su pasión, toda su vehemente voluntad por estar a lado de aquel en que se depositan esas ilusiones, uno deja de ser uno, lo deja todo... a veces a cambio de nada...

He intentado casi todo para convencerte
mientras mi mundo se derrumba todo aquí a mis pies
mientras aprendo de esta soledad que desconozco
me vuelvo a preguntar quizá si sobreviviré
porque sin tí me queda la conciencia helada y vacía
porque sin tí me he dado cuenta amor
que no renaceré
por sin tí yo he ido más allá del límite
de la desolación,
mi cuerpo mi mente mi alma
ya no tienen conexión y yo te juro que:
lo dejaría todo porque te quedaras
mi credo mi pasado mi religión
después de todo estás rompindo nuestro lazos
y dejas en pedazos a este corazón
mi piel también la dejaría, mi nombre mi fuerza
hasta mi propia vida
dí que más da perder si te llevas del todo mi fé
que no dejaría?.
Duelen más tus cosas buenas cuando estas ausente
yo sé que es demasiado tarde para remediar,
no me queda bien valerme de diezmil excusas
cuando definitivamente sé que ahora te vas,
aunque te vuelva a repetir que estoy muriendo día a día, aunque también estés muriendo tú
no me perdonarás,
aunque sin tí haya llegado al límite de la desolacíon
mi cuerpo mi mente y mi alma ya no tienen conexión, sigo muriéndome.

El hombre frances parecía escribirle con una lejanía mayor a la que existía cuando había 10,000 kilometros de distancia, el apenas entendía ese súbito cambio, después de más de 2 años de ires y venires de historia, de noches de luna llena y tardes de caminatas, de películas y cenas, de conversaciones y disputas silenciosas y de discusiones escritas y palabras no pronunciadas, por primeras vez el no podía verle a los ojos, por primera vez en sus palabras, ya no existía la fuerza vital que nos hace vivir en extasís, parecía qe el amor se hubiera evaporado, que se se fuera por las coladeras como el agua corre al Sena y desemboca en el mar, era como si ese cielo gris le impulsará a tomar su maleta y huir, sus palabras tan ansiadas fueron " no Volveré a Paris disfruta tu viaje, eres el mejor, no eres tu soy yo, tu sabes que sufrido mucho en el pasado y al estar aqui y verte me hizo saber que necesito pensar, es mejor que tomes tu tiempo sin verme, aprovecha y conoce, aprende,disfruta de Europa, no puedo prometerte nada, te veo en México".

El cielo se torno Rojo, que sucedió, que alguien le explicará que sucedió, loco,loco de ansiedad y de preguntas, se encontraba ahí, varado a miles de kilometros, ¿Donde sus planes de estar juntos?, ¿Donde quedarón las invitaciones reiteradas? ¿Qué paso con el discurso? ¿Qué paso con la retorica?¿ Como había perdido la brújula en ese momento? ¿Como se iba sin explicaciones? .

Sólo sin tu cariño
Voy caminando, voy caminando,
Y no sé que hacer
Ni el cielo me contesta,
Cuando pregunto por tí mi bien

No he podido olvidarte
Desde la noche, desde la noche
En que te perdí
Sombras de duda y celos
Sólo me envuelven pensando en ti

Deja que yo te busque
Y si te encuentro, y si te encuentro,
Vuelve otra vez.
Olvida lo pasado
Ya no te acuerdes de aquel ayer

Olvida lo pasado
Ya no te acuerdes de aquel ayer.

Mientras yo estoy dormido
Sueño que vamos los dos muy juntos
A un cielo azul.
Pero cuando despierto
El cielo es rojo, me faltas tú

Aunque yo sea culpable
De aquella triste, de aquella triste
separación.
Vuelve por Dios tus ojos,
Vuelve a quererme, vuelve mi amor

Deja que yo te busque...

Encontró en una vieja amiga refugio, ella francesa radicada en Paris le ofreció su pequeño departamento en las periferia de Paris Vincennes, un lúgar pra que el se tranquilizará, mientras ella visitaba a sus padres en Toulousse, en ese pequeño sitio, las paredes le hacían morir, lloraba desde el alba hasta las noche durante los primeros días, se habia quedado sin apetito, se arrancaba a tajos el cabello y unas extrañas contracciones abdominales le subían desde le culo hasta el plexo solar abatiendole, delirante y febril no entendía nada, caminaba por el enorme bosque y por el castillo de Vincenne y se hacía itinerarios cargados, visito los lúgares más sordidos, los puentes y los saunas, le buscaba debajo de las piedras de la vieja Paris, un día de tantos, llegó a las inmediaciones del Sacre Cour y tras visiitar las galeras y tomarse algun cerveza en Pigalle volvió a ese apartamento, a ese que ya hace más de un mes había dejado, se encontraría solo a la espera de que su morador dejará de pensar y volviera, su maestría en docencia comenzaría en México al principio del verano y apenas se extinguía el frio invierno.


Paso muchas horas sentado acurrucado en la orilla de aquel portal, penando, esperando, no sabía que esperar, pero era como si sus pies y sus piernas se hubieran adherido al suelo, es como si el frio y la humedad le hubieran convertido en árbol y un lago subterraneo se extendiera debajo del, se imaginaba de esos troncos enormes en aquel parque nacional de Michoacan donde las islas sobre el lago estaban sujetas por esos milenarios sabinos, ahuhuetes y secoyas, se imaginaba esa cálida brisa que se mezclaba en vapor con el aire de las montañas, volvía a mirar la puerta una y otra vez, se imaginaba que el salía, recreaba en su macetita uno o varios de los episodios al llegar a la ciudad, su brillo, sus sonrisa que se iluminaba al verlo, sus comidas y sus baños, el calor que le irradiaba sus noches y el sabor de sus labios, no, no, lograba desprenderse de las noches de sexo, de los gémidos, de la entrega, de los detalles de las rosas, de Brokeback Mountain, no, podía más que aferrarse a esa cálida cobija de recuerdos mientras miraba el portal con nostalgía y una tristeza ínfinita.

Depronto un suceso inesperado paso, al virar la calle una pareja se acercaba al portal, no podía creerlo,su mente no daba con una respuesta, no, no podía ser posible era el, estaba ahí, en Paris, nunca se fué, estaba ahí y estaba con el, un chico jóven, un palurdo sin gracia, entraban al edificio y al cruzar el umbral el rojo le tomo por la cintura, como si sus pies antes raíces se desprendieran fué catapultado a seguirlos, el había memorizado el código del edfiició y los siguió por la escalera de Servicio para llegar antes a la entrada del apartamento, subío con la destreza de un mono y los 6 pisos de facto le perecían una escalera de un solo nível, se paro entre la puerta del baño y la de la habitación al salir de la escalera principal se vieron los tres, estallo un grito de sus entrañas.
¡Como pudiste hacerme esto a mí!, como, como,
el rojo dijo.-Chery puedo explicarlo todo....

Al abrir la puerta del apartamento y comenzar una acalorada discusión el tercero entro a la habitación no sin antes hacerle patente que el vivía ahí.

Rojo,Chery perdoname, pero tu sabes, no somos nada, yo te dije que no te enamoraras de mi, que regresaria a Francia, yo no mentí solo omití parte de la verdad, tranquilizate niño, porque te pones así, porque eres tan ínmaduro, no seas como mujer, entiende, yo no lo planee, pero el esta aqui y es frances, tu no puedes quedarte, yo solo quería verte y disfrutaras unas vacaciones lindas, no contaba con que mi pareja volviera, lo se.. lo se... debí decírtelo pero tenía miedo, miedo de verte así de romperte el corazón, te hacía tanta ilusión verme, además niño, seamos realistas yo no te puedo querer necesito otra clase de relación algo con una persona sería, además recuerda donde nos conocimos, tu eres como decírlo ... digo no eres lo que yo necesito, eres un amor, inteligente, tierno.. pero te hace falta ser no se... diferente más maduro menos clavado, más moderno, entiende, cuando vuelva a México lo arreglamos, quiza después se pueda hacer algo, disfruta tu viaje... tranquilo niño no te pongas así chery... pronto me olvidarás además piensa en lo bonito que vivimos quedate con los recuerdos... no entiende no... no te amo no siento nada por tí eres una bonita amistad.... tranquilo, al fínal tu sabías te gusta sufrir no eres más que un mexicano de segunda.

Viajero, We no mames que perro eres, tu me dijiste que estabas soltero y no tenías compromiso, todas las veces que haz viajado a Méxio que son, para que me buscas, y todo lo que me decías, es acaso tu manera de dirijirte a todos, ¿Te cojes con tus amigos? ¿y los mensajes y las cartas? donde esta tu argumento de que no te enamorarías de nadié donde estan tus convicciones izquierdistas y tu teoría del amor... donde estan tus palabras de no me importa haberte conocido aqui quiero seguir viendote, donde tus insinuaciones de me gustaría estar a tu lado., donde tu convencimiento para venir a Europa, tu no te preocupes, aqui tienes casa, por el dinero, no,no te preocupes, donde esta tu argumento anti machista, tus sesiones de terapia, donde estan, crees que porque nos acostamos el primer día soy menos persona, tengo menos sentimientos o menos capacidad de amar y me lo dices tanto tiempo después, le llamas ser moderno y maduro a engañar, a ser promiscuo, porque tú eres el promiscuo, lo que te molesta es lo que no puedes aceptar de tí, ora resulta que en México nos vemos, ni madres eres ruín , eres un mentiroso, egocentrico, manipulador, hijo de puta, crees que por tí voy a sufrir, quien te crees, de que vas por vida, por quien me tomas, Yo te amaba de verdad, no porque falta de opciones, no por que seas lo mejor, creí en tí, creí en tí....no quieras voltearlo tu y tus dobles vínculos, la neta si la cague en aceptar ser tu amor y amante a distancia, crees que puedo disfrutar el viaje, ¿que? que lo que menos quieres es hacer a la gente sufrir... quien te crees dios? no estas equivocado yo te amo por quien eres o eras, tu no y sabes no me importa... me importa que hayas llegado hasta aqui que te hayas alimentado de mi amor y que ahora estes con alguien, no era mejor que yo lo supiera... me dices que soy de segunda categoría, pero soy lindo y tierno y esas mamadas... si por supuesto que me quedo con lo bonito, porque yo si se amar entregarme a totalidad, yo si te respete, te fuí fiel y leal , que ímbecil yo muriendome de culpa porque me acoste con italiano en Paris y tu vives con ese ... desde siempre, vales verga, eres mierda.......


El otro chico sale, le grita.. insulta al perplejo mexicanito en frances, sin embargo al mirarlo hay algo que lo perturba....sale sin más del apartamento, sin siquiera llorar, sin siquiera poder cabilar....

La temperatura descendía, el sentado en una banca del jardín de Luxenburgo lloraba, no lograba entender lo que había sucedido, le dolía moverse, le dolía respirar, le dolía pensar, estaba como una estatua que esta dispuesta a congelarse a petrificarse en vida, sus congeladas lagrimas se detenían en sus mejillas y sus labios morados parecían romperse por las profundas grietas que el frio labraba, a pesar de que pasaron cientos de personas nadie se detubo, al fínal un guardia se acerco más que por compasión para invitar al doliente a retirarse pues iban a cerrar, le pregunto si estaba bien y el respondía ouí monsieur... bien ce bien... camino hasta al cena y por un momento le apeteció tirarse de la barandilla saltar al agua fría y así ahogar los pensamientos, congelar el corazón y el alma que le pesaba como los miles de años de las piedras.

De pronto sintíó que alguien le tocaba el hombro, lúego al caminar, sintió la marada de una mujer que le sonreía, un rostro sonriente en Paris era como una flor del desierto, se encontró caminando por el costado del Louvre, extrañamente después de tanto tiempo volvía a sentirse libre, después de esos años de invertir sus pensamientos hasta sus ahorros volvía a ver los colores de un mundo distinto, si bien sentía un dolor en estomago y sus cuencos vacíos de lagrimas parecían aliviados, al llegar a las inmediaciones del arco del carrusel una mirada parecía atraparle, era un jóven de piel blanca e íntensos ojos verdes, su mirada fija y desafiante le recordaba esas viejas historias de vampiros, asustado triste y con frio que le elaba hasta el menor resquicio oculto de piel, apreto el paso y entro al metro.

Al otro día el despertar fué la más terrible de las pesadillas no había un hombro en el cual llorar, no había espacio o lúgar de esa ciudad que no doliera, los cielos eternos grises y la comida le habían quitado el apetito, ese día no salío de la cama, durmío aferrandose a los paisajes cálidos de las costas del pacífico, durmío recordando cumbias y cantando canciones rancheras merodeaba en aquella estrofa...

Nada me han enseñado los años,
siempre caigo en los mismos errores
otra vez a brindar con extraños
y llorar por los mismos dolores
tomate esta botella conmigo
y en el último trago nos vamos.

Así pasaron dos, tres, cinco días y al sexto, algo dentro del un coraje ínaudito, y un odio febril le despertaron del sopor, se vistío para morir o matar se asicalo y limpio cuídadosamente, ni el frio, ni el agua epenas tibia le impidieron quitar todo el vello de su cuerpo, a excepción de pestañas y cejas, todo hasta el cabello se corto, parecía un judío salido del campo de concentración, no había comido y unas profundas ojeras ensombrecían su mirada, retocó su cara con algo de maquillaje, se aplico un poco de corrector y polvo traslucido con algo de base, sus ojos verdes ahora parecían incendiados, al terminar de arreglarse salió caminar por Vincenne, se metió por las intricadas calles de Paris y descubrió que el era más fuerte de lo que pensaba, sintió una fuerza íncreible y unas ganas de destruir todo lo que estuviera a su paso.

De súbito habia dejado ser aquel niño, la fe y la esperanza se habían consumido en un fuego alimentado por las viceras, sentía en su boca el veneno mortal, se entrego al placer como si fuese el rey de Edon, se metió en las finas cortes parisinas e infiltro su lengua en las más rancías conciencias, se adueño de sus más bajos instintos, esos que suprimía con vehemencia, es extraño pero en esa condición resultaba más atractivo que nunca, con el corazón roto y congelado, se había vuelto un óbjeto de deseo, hasta los friós rostros franceses parecían dichosos y expresivos, sus otrora ojos verdes, habían mutado, ahora eran de color plomo, pesados, íntensos, terriblemente inquisitivos y llenos de un desprecio ínfinito.

Decidió salir de la ciudad, salir del recuerdo, salir, de esa prisión monumentalmente bella que le recordaba día y noche la tormenta interior, se despedía, al entregar el apartamento a su amiga se dirigía al Sur, había decidido que en Barcelona cambiaría su destino....el camino no se acaba.

jueves, 12 de febrero de 2009

El camino no se acaba 1era parte

Sensatez y Sentimientos... o en la ausencia de

... ¿Qué sería mi vida si no hubiese en ella ilusiones, zozobra, instantes de dicha y otros de desasosiego? ¿Qué sería mi historia sin lágrimas ni risas? ¿Qué sería cada día sin amor o desamor? Gracias por crearme así, sensible, sentimental (que quiere decir capaz de sentir –ojalá mucho-) capaz de vibrar, temblar, volverme loco a ratos ..."

A veces creo que llegar a desarrollar y tener esta sensibilidad se vuelve una prisión otras las más me doy cuenta que más bien es vivir la oportunidad más grande, la de trascender, haciendo mención del lema Frances, Egalité, Equalité, Fraternité diría que la verdadera libertad, equidad y fraternidad solo se lográ cuando uno logra conectar mente, cuerpo y corazón cuando uno se conoce a si mismo se acepta y así logra aceptar a los demás como son.

Creo que las personas conforme vamos entrando en años vamos adiestrando al corazón, a veces secandolo, a veces haciendolo magro o amargo... cual es destino del corzazón. como filosofo de lo ínutil y pensador incansable supongo que es el no perder la fe, el no engañar ni engañarse, seguir caminando a pesar de la decepción.

No lo se de cierto pero lo supongo como diría Sabines, y es que a veces nos cerramos a la intuición, esa que nos avisa cuando algo no esta bien aunque lo parazca, es esa intucición la que nos hace buscar, la que hace que observemos más que escuchemos en vez de oir.

Era un día de Enero frio en la ciudad lúz, Paris se tornaba blanca debido a la delicada nevada que cubría los tejados, era así un día grisaceo lleno de nostalgía de melancolía que se colaba por los vidrios sudorosos, por las chimeneas y por los bajantes del agua, que se irradiaba por el calentador de gas y que se extendía por la campiña hasta Ile de France, llego en el vuelo de las 8am. atravesaba el Atlantico por primera vez y en sus primeras impresiones sobre ese cielo gris e inundado de nubes oscuras comenzaba a extrañar la patria, ese terruño tercermundista tan lleno de sol, de lúz, de color, nunca había visto esas moles de concreto tan futuristas, no concebía esa idea de la vieja Europa, tan enferma y vieja que huele a sudor rancio, a orines por las calles y tabaco.

Su primera parada fué en una vieja calle con plazoleta a dejar las maletas con una paísana, una mujer menuda, blanca y de un cabello oscuro y mirada fiera, en su nido el aire parecía corroido ella ya no era como las mujeres de mi pueblo, era una maquina malencarada con prisa y astio, con cubierta de hierro y un corazón de chocolate, pero como en esas latitudes y en esos tiempos parecía de roca, dulce pero como roca, no se le podía comer, solo darle un par de lenguetazos.

La pequeña placita albergaba un lúgar de comida árabe, era la ocasión para probar el Cuscus o los Kebabs que se parecían en la carne a los clásicos trompos al pastor solo les faltaba la piña y un lígero color rosaceo, por lo demas todo lepareció delicioso íncluso los garbanzos que no eran sus favoritos, hasta ese momento en su primera comida logro conectar los acontecimientos del viaje, los verdaderos motivos, los kilometros andados, con esos sabores nuevos extraño los de la ciudad que dejo, el sazón de mama y porque no el lecho que para esas horas ya estaba por dormitar.

Paris se reía de oreja a oreja, con una sonrisa congelada pero que fluía en el sena serpenteante, el observo después de una travesía en íntricado mapa del metro de Paris su primer amor, un edificio, Hotel de Ville que se desplegaba majestuoso como un ábanico a su vista, observó las esculturas, las tallas de la cantera y la línea sizsageante de las cornisas, la torre central y la plaza ocupada por una pista de hielo donde los adolecentes y niños danzaban freneticos en un frio que quemaba las yemas de las manos, el hermoso carrusel con monturas barrocas y muchisimas luces. Luego caminó por entre las calles hasta llegar al Olympia fué entonces cuando empezo a notar las señales o más bien las verdades de la tierra, esas que defendemos a capa y espada y que desde la lejanía se tornan hirientes y absolutas verdades sobre nuestros países, al solo ver el teatro observo que era uno más del Boulevard, nada que ver con la ímagen magnificada donde Lola la reina del Ranchero era considerada diosa y en la fría Paris era uno más de esos lúgares vulgares para ver espectáculos etnicos.

Ojala que te vaya bonito
ojala que se acaben tus penas
que te digan que yo ya no existo
que conozcas personas más buenas
que te den lo que no pude darte
aunque yo te haya dado de todo
nunca más volveré a molestarte
te adore te perdí ya ni modo

Cuantas cosas quedaron prendidas
hasta dentro del fondo de mi alma
cuantas luces dejaste encendidas
yo no se como voy a apagarlas

Lola la grande era como Lola flores, como Chabela, como María "la mexicana" un personaje más del entramado parisino, de noches de botellas de Champagne o de veladas en los cafes de barrio latino...

Camino hasta cansarse, hasta que se le entumieron los píes del frio, en su mente el ánimo lúdico se desbordaba al ver por primera vez copos de nieve, de esa nive sucia de Paris., Regreso a casa de Amalia por sus maletas para luego ver al gigante teuton frente a la Catedral de Paris en punto de las 7, el frio y el viento arriesaba cuando llegó a la explanada y la catedral de un amarillo palido se veía distinta y distante a las fantasías goticas de los dibujos animados y sombrías películas del medievo, cuando llegó el con su cabello naranja y su risa le recordo los cuentos vikingos de Eric el Rojo conquistador incansable de las ordas nordicas, el le tomo en un abrazo tan cálido como si hubiese sido en medio del Ecuador, la lúz se había ido y la aguanieve parecía empaparle todo, juntos emprendieron la travesía a la montaña más sagrada de la capítal gala.

Al llegar a la estación del Metro Joudain atras del Mont Martre aún faltaban 4 empinadas callecillas estrechas por subir, tenía frío y cansancio con algo de hambre y había cumplido las 24 horas despierto, no obstante el camino la emoción era tan grande que avanzó hasta llegar a la escalera, esa estrecha escalera que era la única manera de accesar al 6 piso, Dios, que cansanció exclamo, al llegar el pequeño estudio de 2 habitaciones blancas era un oasis en medio del rumor, sus detalles de yesería y su duela de madera eran perfectos el calentador apenas si lo hacía y los vidrios parecían muy viejos aunque eso si muy limpios, desde el balcon se podían ver las cupulas de hierro y los remates de los edificios todos del mismo nível, el 6 sexto nível.

Se desplomó sobre la cama para acurrucarse en los brazos de el y como dos palomas observaron la caida de la lluvia, apenas y descansaron cuando el hambre hablo su dialecto secreto por medio de la tripa y bajaron a conocer las calles y escondrijos de Mont Martre, ver la ciudad de noche desde el mirador de Sacre Cour y hablar de todo un poco de los amigos, de la distancia de la vida a ambos lados del oceano, vieron el cielo parisino, la torre iluminada y la gran torre negra, vieron íle de la cite y a lo lejos los guetos árabes y la Défense, Paris era un espectáculo de pequeñas luces, de torres e iglesias, de monumentos , no había estrellas en el cielo, pero la tierra parpadeaba.

Cenaron en un pequeño restaurant en la ladera de la montaña, en la calle Rue Berth, esa de la película Amelié, esa que parecía una serpiente, el lúgar era apretujoso y había grandes percheros para dejar los aditamentos invernales, guantes, sombreros y abrigos, convivían y hacían una fiesta de color, la pequeña puerta al abrirse exsalaba un vaho de ciudad vieja., Probaron la Quiche Lorraine y degustaron un refresco de Naranja, Orangine, recibió su primera lección de frances "Adicion si bu ple" dijo con todo la elegancia que pudo, a carcajada abieta del otro comenzal, al terminar el postre y luego ir a dormir, que el cuerpo estaba extrañando la cama.

Al despertar de ese primer día en la ciudad fué tan vivido como pocos días en su vida, se baño con todo el ánimo que pudo pues al despojarse de la ropa el frio erizaba la piel y cada gota de agua al secarse parecía endurecerse en la piel, era raro el baño y la cocina estaban fuera del apartamento, al otro lado del pasillo, era un lúgar de esos ínverosimiles de esa arquitectura tan francesa y tan improvisada en un mundo donde el espacio es un lujo muy difícil de costearse, al salir a la calle memoriso las coordenadas y el código de entrada al edificio, llego al metro pidió un boleto y con mapa en mano busco la manera más pronta de llegar a Place de la Concorde, camino al llegar por los alrededores vio la Madeleine que tanto se parecía al teatro de su ciudad, y vago entre los portales y el piso grisaceo que reflejaba la luz cianotica del invierno, cada piedra del piso estaba acomodada tan perfectamente que al pararse detras del Obelisco y ver la línea recta hasta el Arco del triunfo quedo maravillado por la perfección, camino por entre los árboles secos y las bancas heladas, las fuentes congeladas hacían parecer diamantes los trozos helados y ese vao de las gentes al caminar tenía algo de nostalgico, un hombre alto se le acerco a penas y charlaron le robo un beso j te aime luego se disolvio en el aire quedo impactado era una extraña bienvenida al parque público, espero en un puesto de mercancias variadas y souvenis, viendo los billetes de los diferentes países.

Le esperó en la acera y poco después de las 6 ya estaba ahí enfundado en jeans cafes y un sueter de lana Shedron que combinaba con su piel y su cabello zanahoria, caminaran hasta ver la Ópera recorrieron las calles viendo restaurantes y hasta llegaron a la estación del metro antisuicidios, si desea suicidarse en Paris no elija esta estación... los minutos se hicieron horas y disfrutaron de las tardes y de las noches, de los boulevares y los muelles, donde mirando la luna llena hicieron el amor debajo de un puente, aferrandose a la viejas y heladas amarras de hierro, argollas de otros tiempos, sentían el rumor del río a sus espaldas y al gemir una y otra vez exsalaba un vao blanco, al jadeo le siguio el grito y estallaron juntos en el placer, en el lúgar más prohíbido con luna como testigo y algún ojo observador un voayuer.

Se desperto uno de esos días solo en la cama, observo el cielo y la nevada que cubría los techos parisinos, salió al pasilllo, abrió la cocina y preparo un café, lúego se quedo contemplando la vista por horas, cada copo deslizandose hasta caer en la acera, hasta desacerse en la sal, ese día fué al Louvre camino al metro y al entrar en uno de esos organos tan parisinos pudo oir esa tonada tan conocida....y canto la letra en voz baja...

Besame,
besame mucho
como si fuera ésta noche
la última vez

Besame, besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte después

Besame,
besame mucho
como si fuera ésta noche
la última vez

Besame, besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte después

Quiero tenerte muy cerca
mirarme en tus ojos
verte junto a mi
Piensa que tal vez mañana
yo ya estaré lejos,
muy lejos de ti

Besame,
besame mucho
como si fuera ésta noche
la última vez

Besame, besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte después

Besame,
besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte despues

que tengo miedo a perderte
perderte despues...

Al llegar al múseo se quedo estupecto, quizo y lo hizo llorar de emoción, de contemplar la más grande muestra de belleza aglutinada por el hombre, desde los pisos hasta los techos cada detalle parecía hablar, tener vida, conciencia, historia, cada moldura o cada marco no solo encerraban hermosas piezas, era más que eso eran obras maestras por si solas, vío los cielos en los techos y el infierno en los miles de turistas, recorrió con espacial asombro los jardines de esculturas y las salas de antiguedades, los enormes y fastuosos capiteles del Palacio de Dario, las momias y las tallas en granito egipcias, las joyas del peru y las de la corona de Francia, admiro las habitaciones de Napoleón y en la escalinata de Nike quedo perplejo, la Venus de Milo de provoco estrcharla entre sus brazos y a la aglutinante masa de personas que veían la Monalisa esbozo una sonrisa pensando hacía si " que pendejos todos mirandola y ella burlandose" la cola para verle era tan comedida que tan solo la vió de lejos, recorrió con sus ojos nitidos la gran galeria y pudo ver las obras de Donatelo, Rafael, Miguel Angel y Leonardo, de Botichli y de Gioto, de Tintoreto y Carpaccio, de Goya, del Greco y de Velazquez, vió todo... se inundo de belleza al punto que la saturación de ella lo hizo salir corriendo buscando la vulgaridad, para darse cuenta que esta ciudad de detalles y monumentos encierra belleza en la colilla de cigarro, en el mojos de mierda del perro a en la maquina quita caca perrunas,siguió por acera hasta Rivoli y encontro un Mc.Donald´s si la vista estaba saturada de belleza y el oido de bullicio el olfato yel gusto lo llevarían a esa realidad, a conocer esa sabor tantas veces degustado, como Dorita serían sus zapatillas para volver a Kansas por lo menos con la mente,

Le espero en un viejo cafe cerca de Le Halle, cantando siempre cantando, dicen que así se conoce a los mexicanos, siempre cantando tarareando una tonada dejando caer cada palabra como las miles de frías gotas de lluvia alrededor, haciendo, eso que se sabe hacer, llenarse de emoción y vislumbrarle llegar...

Me muero por suplicarte,que no te vayas mi vida
Me muero por escucharte, decir las cosas que nunca digas, mas
más me callo y te marchas, mantengo la esperanza
de ser capaz algún dia
de no esconder las heridas que me duelen al pensar,
que te voy queriendo cada dia un poco más
¿cuanto tiempo vamos a esperar?
Me muero por abrazarte,
y que me abraces tan fuerte,
me muero por divertirte y que me beses cuando despierte,
acomodado en tu pecho, hasta que el sol aparezca,
me voy perdiendo en tu aroma,
me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando,
palabras que llegan a este pobre corazón,
voy sintiendo el fuego en mi interior.

Me muero por conocerte, saber que es lo que piensas,
abrir todas tus puertas,
y vencer esas tormetas que nos quieran abatir,
centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba,
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios
y ver en tu rostro cada dia crecer esa semilla,
crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir.

Me muero por explicarte, lo que pasa por mi mente,
me muero por entregarte y seguir siendo capaz de sorprenderte,
sentir cada dia, ese flechazo al verte,
qué más dará lo que digan,
que más dará lo que piensen, si estoy loca es cosa mia,
y ahora vuelvo a mirar el mundo a mi favor,
vuelvo a ver brillar la luz del sol.

Me muero por conocerte, saber que es lo que piensas,
abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas que nos quieran abatir,
centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba,
besarnos hasta desgastarnos nuestros labios,
y ver en tus rostro cada dia crecer esa semilla,
crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir

Otro día más de tarde invernal y del abrazo al fin de la jornada había pasado un par de semanas y tenía que viajar al sur, mientras tanto el latinito iría a dormir al hostal, empaco sus cosas sientiendose como las indias que amarran si cajita carton con lazo pa hacerse su ítacate, con dulzura abrazo las fotos dejando una tirada bajo la colcha de la cama por descuido, un poco antes de partir sentía nostalgía por ese territorio donde ambos dormían cálidos porque se tenían el uno al otro, regreso a esa noche donde le arrastro por el piso de duelo hasta hastillarse la espalda y sentir a íntervalos su penetración, su saliva corriendo por el costado y su boca comiendose una y otra vez su sexo, recorda el aroma de su ingle, sus glande rojo como una ciruela apunto de reventar, recordo sus manos y sus piernas, sus cuerpos anundandose retorciendo, le vino a la mente aquel sexo oral sobre el balcón contranseunte paseando en la noche con las luces de la torre iluminando los cielos y a el con los ojos en blanco y sin camisa a pesar de estar a bajo cero, sin saberlo esa seria su última noche en aquel lúgar, su última noche juntos... su última noche.

Mientras el se iba a gare du Lyon, con algo de melancolía por su tierra el mexicanito vagaba por las calles buscando la el Bouleverd Jules Ferry, había llegado a la bastille esa glorieta tan parecida a la del ángel de independencia con su enorme columna y su angel dorado queriendo escapar hacia los cielos, camino y pregunto en varios hostales al fin cerca de la plaza de la republique a un par de cuadras de la famosa Mariane, encontro el edificio que comotos en la ciudad era de 6 plantas siempre 6 como su cumpleaños 6, al llegar charlo un poco en Ingles pero gracias a dios una mujer madrileña atendía también el mostrador e hicieron migas, tras darle una habitación con dos chicos chilenos y uno Koreano bajo a tomar un tinto, se encontro con una gran comuna, los ciudadanos del mundo estaban en esa cafetería de mesas simplonas y un viejo televisor, estaban aquellos que vivían en el lúgar, aquellos que se refugiaban del frio y la noche que vivían en la penuria, ahí conoció también a los transeuntes, a los viajeros y los turistas, la conocía a ella a la Argentina Madmoiselle María Elena ella maestra de literatura había venido a pasar su verano es decir el invierno a Paris, era profesora, casada, con hijos, espirítu libre e itinerante, hablaron de arte, de literatura que era su materia y de viejas canciones esa noche se acosto solo, tarareo esa canción que se aprendió de memoria aún sin saber frances, aún sin saber como pronunciarlas esas Pocas palabras de amor....

Il manque quelqu'un près de moi
Je me retourne tout le monde est là
D'où vient ce sentiment bizarre que je suis seul
Parmi tous ces amis et ces filles qui ne veulent
Que quelques mots d'amour

De mon village capital
Où l'air chaud peut être glacial
Où des millions de gens se connaissent si mal
Je t'envoie comme un papillon à une étoile
Quelques mots d'amour

Je t'envoie mes images
Je t'envoie mon décor
Je t'envoie mes sourires des jours où je me sens plus fort
Je t'envoie mes voyages

Mes jours d'aéroport
Je t'envoie mes plus belles victoires sur l'ironie du sort

Et dans ces boîtes pour danser
Les nuits passent inhabitées
J'écoute les battements de mon cœur répéter
Qu'aucune musique au monde ne saura remplacer
Quelques mots d'amour

Je t'envoie mes images
Je t'envoie mon décor
Je t'envoie mes sourires des jours où je me sens plus fort
Je t'envoie mes voyages
Mes jours d'aéroport
Je t'envoie mes plus belles victoires sur l'ironie du sort

De mon village à cent à l'heure
Où les docteurs greffent les cœurs
Où les millions de gens se connaissent si mal
Je t'envoie comme un papillon à une étoile
Quelques mots d'amour

Al despertar decidión no dejarse tumbar por la pereza o por la tristeza, por ese sentimiento de desprenderse del bien amado, se embarco junto con el par de críos chilenos a conocer versalles, estos chamacos puberes eran estudiantes de secundaria instalados en Alemania, que tan corta edad y con arrojo y talento ya eran todos unos trotamundos, salieron por la mañana del hostal para el laberinto de trenes parisinos, llegaron a Versalles en un siantiamen y conocieron el esplendor del palacio, primero la gran plaza y luego la capilla barroca, se metieron entre los espejos y biombos entre los pasadisos y techos cargados de adornos, subbiendo y bajando escalinatas, hasta llegar a la gran galería de los espejos, ver la exquisitez de los marmoles y el hambre de los franceses decorar los cuadros más exquisitos, al salir a los jardines quedo anonadado, el estanque parecía perderse en el horizonte y los bosques helados y las fuentes de piedra glacial adornaban el cuadro, el caminar por los jardines hasta la villa de la reina y el petit Trianon era perderse en medio del bosque donde la temperatura nos marcaba menos de 5º bajo cero.

Le pareció verle de lejos, pero el estaba en el sur, íncluso su cabello rojo le recordaba, pero después de todo no era el único pelirojo por las francias, el tour no esperaba y los hambrientos chilenos deseaban comer convehemencia sus pequeños cuerpos les exigian calorías con prontitud y ante aquel frío que congelaba las orejas era mejor tomarse un buen cafe, llegaron a un pequeño sitio y pidieron unos mokas, el pidió un expresso y miro tras la ventana hacia a el sur hacia el Languedoc, se imaginaba sus ojos brillante miel que endulzaban el cafe.

Algo se quedo en Versalles, algo de su corazón, no se si era algo de su aristocratica sonrisa, un recuerdo, una intuición lo cierto es que nada volvió a ser igual, al llegar al hostal ceno y bebió vino tinto, fué una delicia sentir ese cálido y acuerpdo vino con un dejo agarroso al fínal de cada sorbo y la conjunción de la tierra y la fruta, esa noche en compañía de la Agentina canto desde el fondo del alma las canciones de la tierra de la plata de Santa María de los Buenos Aires...cantaron Volver, Uno, Caminito, nada como recibir un cálido beso en Paris, nada como oir un Tango y observar la luna, bebiendo una copa de buen vino y el sabor de un queso de cabra cremoso derritiendose en el paladar..

Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias.
Sabe que la lucha es cruel y es mucha,
pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina.

Uno va arrastrándose entre espinas,
y en su afán de dar su amor
sufre y se destroza, hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón.

Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
o un amor que lo engañó;
vacío ya de amar y de llorar
tanta traición...

Si yo tuviera el corazón,
el corazón que di;
si yo pudiera, como ayer,
querer sin presentir...

Es posible que a tus ojos,
que hoy me gritan su cariño,
los cerrara con mis besos
sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir...

Si yo tuviera el corazón,
el mismo que perdí;
si olvidara a la que ayer
lo destrozó y pudiera amarte...

Me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero Dios te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte.

Déjame que llore como aquél
que sufre en vida la tortura
de llorar su propia muerte.
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor.

Uno está tan solo en su dolor...

Uno está tan ciego en su penar...

Pero un frío cruel, que es peor que el odio,
punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor,
maldijo para siempre y se robó
toda ilusión...

Al terminar miré la velada, salió de madrugada a caminar, imaginandose pavonear en Pigalle, ímaginandose una época distinta, un Paris 1900, unas estancias suspendidas en el tiempo, el sabor del vino entre los labios le hacía querer beberse la noche con su primer luna llena, que desbordaba sus rayos en las Olas del cena... uno esta tan solo en su dolor... uno es tan ciego en su penar... vago hasta al amanecer, con la piel caliente por el vino y el frio congelante de la noche mezclandose, bailando el vals de invierno, al primer rayo del alba regreso después de recorrer lo mismo Les invalides, la Sorbone, sentarse en TRocadero a ver la torre, correr por Rivoli y descansar el los tuneles de le Halle, no importaba los pasos andados el quería vivir, quería emborracharse de la ciudad, emborracharse de tristeza y de las ausencias, meterse en cada piedra, fumar cada colilla tirada en la acera, el quería ausentarse de si mismo. llorar, reir, caminar siempre caminar, al cruzar el umbral de la puerta de su habitación se dejo caer sobre la cama cayo en el sopor y por candancio se olvido de sí.

En medio de una resaca atros y un cansancio sin precedentes desperto, ese día decidió no bajar, quedarse en la estancia arropado por la cobija, guareciendose al calor del radiador, quiza así paso todo el día y toda la noche, escondido en una maddriguera de trapos, en un fuerte de colgajos. El día siguiente se levanto temprano bajo por un cafe y desayuno en el comedor con la comunidad internacional, oía los diferentes acentos de la ámerica latina y desde Israelíes hasta árabes parecían tener en ese terruño un lúgar en común.

Decidió caminar hasta llegar a Pearl Lachaise, perdiendose por los calles, con si mapa de mano, un panini y un par de botellas agua en la mochila, al llegar a las puertas del cementerio las cruzó como quien cruzo la línea de la vida y la muerte, el esplendor e imponente escenario en esa colina bastaba para petrificar a cualquiera para convertir en uno más de los angeles o los dolientes sobre las tumbas, los monumentos de bronce eran tan impresionantes y la aves posadas sobre ellos y la humdad los convertían en monstruos oxidados teñidos de verde con churrias blancas y recuerdos del rojizo primigenio al calor del fuelle.

Entre las tumbas destacaban las flores congeladas, las de plástico o las naturales, pero la verdad es que para merecer atención se tenía que ser personje ilustre y aparecer en el mapa de muertos que a la entrada te vendían por 1 Euro, llegó a la tumba de la Piaf y en medio de un día que parecía soleado comenzo una extraña y luminoso nevada, cubriendo de magía las lápidas haciendo de ello un espctacáculo de película merodeo por los caminos, por los senderos encontrandose paciantes y seductores, parejas y turistas, todos en medio de ese laberinto, al llegar a la tumba de Jim Morrison se encontró con flores, fotos y hasta con marihuana espolvereada formando el símbolo de amor y paz, sin embargo la tumba que más le impresiono fué la del inmortal Oscar Wilde, aquel que en su obra el retrato de Dorian Grey en vez de pintura haría de libro su presencia inmortal, el enorme angel comado de besos parecía elevarse a los cielos no obstante su pesada masa de granito, su genialidad estaba repleta de obras de citas, de hechos, de consecuencias delocuras delirantes "No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo" "Amarse a si mismo es el comienzó de una aventura que dura toda la vida", ese angel con el miembro mutilado lo mismo pàrecía una escultura azteca que un emisario de oriente, mutilado como su creador expuesto al escarnio público y trabajos forzosos por haber mostrado abiertamente su homosexi¡ualidad en la era Victoriana, en medio de tanta belleza y remembranza Al estilo Wilde se pregunto por el mismo, por sus atrevimientos y por sus lúdcas ganas de vivir, por ser el mismo un hombre excentrico, un homosexual atrapado entre la frivolidad deliciosa y el intelectualismo brillante.

Al terminar la nevada y el paseo entre las tumbas, su sentido del equilibrio lo llevo a Le Marais, el distrito gay de la ciudad, antes de la segunda guerra mundial una judería en la actualidad es un barrio de calles estrechas y loutiques prestigiadas, entre sus espacios existen bellisimas plazas como la de Victor Hugo, pero en gral, el amiente del barrio esta plagado de pequeños cafes y bares gay, doonde los pasiantes pueder ver también librerias tiendas de ropa vintage, tetros y saunas, entre las calles un sitio tiene una especial reputación el Open Cafe, donde un mesero llamado Remy como el Remy de las caricaturas le sirvió varios tragos, conoció gente de distintas latitudes y se mzclo en la escena parisina, un italiano de nombre Alessandro el un galante hombre latino de 1.90 moreno y ojos vibrantes, sentado tomando un aperitivo con sueter rosa chillante se le acerco, conversaron era víspera de San Valentín y se sintió atraido como las abejas a la miel.

Lo despidió con dos besos uno en cada mejilla, tomarían un cafe al día siguiente en el restaurant del Centro Pompidou con vista de todo Paris, regreso al hostal y durmió placidamente pero por su mente no dejaba de rondar la idea de que no se había comunicado "El Rojo" con el y sentía un dejo de culpa por aceptar la invitación del Italiano, al otro día paseo bordeando el barrio de la Défense, se imaginaba al entrar al distrito, llegar a un Universo paralelo, las moles de concreto se elevaban y el diseño extraño de los edificios contrastaba con el clásico edificio de 6 pisos y sus tejados de bronce y teja, parecía que entrabas a un lúgar en el futuro, el gran arco de la Défense solo hacía más profunda la simetría de paris, era como si el obelisco de Place de la Concorde, penetrará falicamente el arco de triunfo hasta extenderse al grn arco de metal, que se eleba decenas de metros del piso,

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